viernes 22 de febrero de 2008

Madrid - Cádiz

El pasado 17 de febrero volví a Cádiz, después de 20 años en Madrid. Esto no es realmente una estancia investigadora ni supone evento turístico-científico alguno, sino una vuelta a casa en toda regla, con sede en la Universidad de Cádiz, que ha acogido al hijo pródigo. Pero aunque este viaje no tenga visos ni fecha de retorno, como parte de la actividad desarrollada en este largo viaje será investigadora, y como el día a día y la particularidad de sus gentes espero que merezcan la pena relatar, reanudaré las crónicas del tulipán contando diversos avatares que acontezcan en mi lugar natal y su entorno.

He estado tentado de rebautizar las crónicas, pero le tengo cariño al tulipán. Así que bastará con pintarlo de azul y amarillo y suprimir la coletilla del subtítulo.

Con esto empiezo el relato de mis primeros días en Cádiz, que comienzan con un notable temporal de viento de levante tal cual entraba a la ciudad. Resulta que la alcaldesa se ha dedicado últimamente a engalanar la avenida con unos postes forrados de tela anunciando el próximo bicentenario de la constitución de 1812. Os preguntaréis ¿a qué avenida se refiere éste? Pues a la avenida, ¿cuál va a ser? Antes del soterramiento de la vía del tren en Cádiz, ésta era atravesada por una única avenida y sus calles adyacentes, hasta llegar al casco histórico, de calles estrechas y arrejuntadas donde llamar a alguna avenida sería una exageración digna de un gaditano ;) Pues bien, no hacía falta decir qué avenida, aunque el ayuntamiento le pusiera distintos nombres según el tramo. Pero desde que en Cádiz tenemos metro (bueno, más bien centímetro), su lugar en superficie lo ocupa la avenida nueva. Así que tenemos la avenida y la avenida nueva. Podríamos haberlas llamado avenida 1 y avenida 2, pero así empezó Nueva York, y fíjate tú dónde ha llegao. No me quiero ni imaginar dónde habrían cabido en Cádiz las torres gemelas.

Volviendo a los postes de la alcaldesa y al temporal de levante, mi primera visión al entrar fue la utilidad dada por un gaditano de mediana edad para dichos postes: esconderse detrás para encender el cigarro. Desde el coche no fui capaz de distinguir si tuvo éxito en el intento, o si llegó a incendiar la tela del poste, pero ahí anduvo según el peligroso bamboleo de la tela estampada de logotipos municipales. Acabo de caer en la cuenta de que no estoy empadronado en Cádiz desde que la querida alcaldesa ejerce de tal, así que a partir de ahora me tendré que fijar mejor por qué la gente la aprecia aquí tanto, siendo el gaditano medio tan rojete y la alcaldesa tan... rubita? A ver si me sorprende. Bueno, algo sí que me sorprende: ¿cómo puñetas va tan bien peinada siempre con el viento que hace aquí?

El lunes comencé a ir por la Escuela. Aunque todavía no he empezado las clases, ando liado con papeleos y solicitudes de proyectos de investigación. Eso a lo que los profes universitarios dedicamos el 80% de nuestro tiempo, y que tan difícil nos resulta explicar a nuestras tías y abuelas cuando nos preguntan: "Pero...¿8 horas de clase?¿a la semana?¿sólo trabajas 8 horas a la semana?" Yo ya me he dado por vencido, y cuando me lo preguntan simplemente respondo: "Sí, ¡qué pasa!" Pa chulo yo, que vengo de Madrid. No es (en general) cierto, pero me costaría el 20% restante explicarlo. Os reproduzco algunas fotillos que tomo en el coche de camino a la Escuela.














Lo que veo a mi zurda al ir y a mi diestra al volver es el Atlántico a través de la playa de Cádiz y sus diversos nombres. La primera foto de arriba es un trozo del Campo del Sur, con la catedral al fondo. La segunda fue un día de viento, con las gaviotas revolucionadas cual Hitchcock de la Bahía. Una vez llego a la Escuela, no tengo plaza de aparcamiento (bueno, ni en la escuela ni en Cádiz en general; si hay alguien que haya visto una plaza libre en Cádiz alguna vez, que me avise ;) Pero a cambio mirad en las fotos de abajo (pretendía ser una panorámica de dos fotos :P, pero me he comido un cacho del coche de enmedio) lo que se ve desde el parking que uso en una explanada junto al castillo de Santa Catalina.















Pero si hay algo en lo que noto la diferencia en estos días entre Madrid y Cádiz, es en ese lugar común insalvable para cualquier funcionario que se precie de serlo: ¡los desayunos! Y no por el tiempo invertido, que es algo más o menos estándar en toda la España funcionarial, sino por el sitio. No es lo mismo desayunar en la cafetería del edificio Savatini en Leganés, que eran unos antiguos cuarteles del ejército, que hacerlo en la plaza de San Francisco, en la terraza y con el solecito que se aprecia en la foto de abajo.

La figura humana que se afana en hincarle el diente a la tostada es un amigo mío que trabaja a 5' andando y, gracias a movistar, puedo desayunar con él sin tener que planificar mucho cuándo, dónde y cómo quedamos. Aquí, al contrario que en los Países Bajos con que empezaron las crónicas, sencillamente, no se planifica. Punto pelota. Es uno de los secretos andaluces de la vida sana.

Hablando de desayunos y de vida sana, hoy he visto algo que me ha dejado sorprendido. Seguro que habéis visto alguna vez al típico camarero que medio se oculta detrás de la barra y se auto-sirve media caña de cerveza para aguantar el tirón. Pues bien, hoy he visto a uno hacer lo mismo... ¡con medio vaso de zumo de naranja! Dudo que esto sea típico de Cádiz, especialmente teniendo tan recientes los carnavales ;) así que me ha sorprendido más que la peluca de la Teo.

El martes me acerqué por las cercanías de mi futuro lugar de trabajo, pues en 2010 aproximadamente nos trasladan a un edificio nuevo que están construyendo para la Escuela e Ingeniería, situado en el Campus del Río San Pedro, junto al parque natural de la bahía de Cádiz. Hoy he hecho esta foto con el móvil desde el coche. No ha salido muy bien por tal de no llevarme por delante a un señor con caña de pescar que caminaba por el borde de la carretera. Lo que se ve al fondo es el parque natural de la bahía de Cádiz. Cuando nos trasladen al Campus del Río San Pedro podré hacer uso del carril bici que se ve (para los veteranos de las crónicas del tulipán, podré hacer senderismo en bicicleta)

Con esto me despido por esta semana,
primera de mi nueva vida gaditana :)

lunes 20 de agosto de 2007

Festival de Edimburgo

Después de un año casi sin viajar por mor de la Ciencia, retomo este blog con motivo de mi reciente viaje a un congreso en Edimburgo, coincidiendo con el fringe. De veras que no lo hice a propósito, que fue casualidad coincidir con el festival :-P. Es más, el alojamiento del día extra que me quedé para abaratar el billete de avión, casi me cuesta más que el propio billete. Pero vamos, la experiencia mereció la pena.

Como las crónicas del congreso son muy aburridas, centraré mi historia en lo sucedido en los alrededores del evento. Lo primero que hay que visitar en Edimburgo durante los días del festival es la Royal Mile, que es como si cogieran una calle medieval, la alargaran, la inclinaran, y la llenaran de todos los colgaos que inundan las calles de Cádiz durante el carnaval, cada uno haciendo su performance más o menos cómica. Muy bonito. Lástima la lluvia, aunque en general nos hizo muy buen tiempo, para ser Escocia. La milla real termina en el castillo, desde donde las vistas de la ciudad son impresionantes. Poco tiene que envidiar esta ciudad de muchas españolas, con todos mis respetos y admiración por Granada y Cáceres especialmente. Al la entrada del castillo tienen un monumento al verdadero Braveheart, que parece tener la cara más dura que el de Mel Gibson. Bueno, la cara y el resto, porque es de piedra.

Al día siguiente visité Calton Hill (que es lo que se ve al fondo en esta vista desde el castillo), otra colina donde tienen un monumento a Nelson con pinta de faro. Cobraban 6 pounds, así que no subí a visitar el fichoso farito. Ya nos robó bastante el almirante ;-P No sé si el fantasma de Nelson me leyó el pensamiento, pero el caso es que se puso a diluviar, como invitándonos a visitar su monumento. Ni cortos ni perezosos, no caímos en la tentación y reanudamos el periplo escocés abandonando el lugar.

Esa misma tarde visitamos la Roslin Chapel, que se ha hecho famosa por el libro de Dan Brown y el supuesto tesoro que oculta. Es muy pequeña, pero coqueta. Muy amenas las variadas historias de la guía, entre ellas la de la columna del aprendiz. También interesantes unos arcos adornados con figuras en forma de mazorcas de maíz (aunque yo diría que más bien son pimientos asados), cuando la capilla data de varios lustros anteriores al descubrimiento de América. Muy interesante para quienes gusten de leer sobre templarios, códigos da vinci y cosas por el estilo. Yo prefiero los pilares de la tierra, que es más terrenal y con menos ocultismo.

Al acabar el congreso fuimos en autobús a ver la isla de Cramond, que queda unida a la costa mediante un camino que se inunda con las mareas. Desafortunadamente, la marea estaba llena (i.e. alta, para los no gaditanos), por lo que no pudimos cruzar. Hacía un tiempo magnífico, así que cualquiera diría que la playita que quedaba al lado era del Caribe y no del Mar del Norte.

Eldía adicional que me quedé, una vez terminado el congreso, me apunté a un viaje organizado al Loch Ness. En principio venían a recogerme al sitio donde me hospedaba, pero perdí el bus por una confusión respecto al lugar exacto de recogida. Según parece la puerta del hotel no es la de la repección, sino la esquina más próxima. No sé, no sé... sólo habíamos dos apuntados a la excursión. Y la excursión donde me reubicaron, al Loch Lomond, estaba completita. Al final no me arrepentí, pues coincidí con el viaje con otros viajeron muy majos. Coincidía con un belga muy majo en todos los sitios donde paraba el autobús, y charlábamos tomando una cerveza o el lunch. Siempre nos preguntábamos: ¿a qué hora sale tu autobús? ¡qué casualidad! la misma que yo... Sí, resulta que ambos viajábamos en el mismo autobús, y no nos dimos cuenta hata la última parada :-S Un grupo de estudiantes españolas de idiomas, con sus historias de las "espais girls" (spanish girls), hicieron el viaje la mar de divertido. Y la mar de lluvioso, porque no paró en todo el día. Vamos, que intenté hacerle una foto al edificio del colegio de Harry Potter y parece que la sacó el capitán Cousteau.

miércoles 12 de julio de 2006

Lástima que terminó...

Hola,

He tenido un poco abandonadas las crónicas últimamente, pero entre los agobios del final de la estancia aquí y un congreso que tuve la semana pasada en Kerkrade, poco he podido dedicarle. Como todo tiene su fin, las crónicas también, así que me he puesto a escribir el último mensaje.

En las semanas precedentes estuve en el drielandenpunt, un lugar cerca de Vaals (Holanda) donde se unen tres países: Holanda, Bélgica y Alemania. Tienen allí una torre a la que te puedes subir y que, si miras para el norte, ves Holanda. Si miras para el sur, ves las copas de los árboles; y si miras para el este, ves más árboles. Y Holanda se ve porque por algo la llaman los países bajos, que si no ni por esas. Tienen también un trozo de terreno donde, si eres suficientemente flexible, puedes tocar con un pie un país, con otro pie otro, y con la mano un tercero; y así estás a la vez en tres países. Yo no sólo no fui lo suficientemente flexible, sino ni siquiera lo suficientemente despierto, porque no encontré el dichoso punto ese :-(

También nos han eliminado del mundial :-( Vi el segundo tiempo del partido España-Francia en un coffee-shop, con la esperanza de que, si nos eliminaban, al menos la sonrisa nadie me la quitaba de la boca al salir. Pero ni por esas. Fue muy triste ver a un grupo de franceses cantando la marsellesa a costa de la selección una vez más. Y eso que hasta un amigo francés de aquí, de padre costamarfileño y madre francesa, animaba a España y todo. Desde que eliminaron a Costa de Marfil se puso de nuestro lado. Bueno, él siempre dice que le gusta estar al lado del más débil. Al menos en algo se nota que es francés ;-) Me dio pena hasta cuando eliminaron a Inglaterra, pues uno de mis supervisores aquí, que es inglés (y muy buen tío, por cierto), fue el primero en compadecerme por la derrota y en reconocer que no nos merecimos ser eliminados. Bueno, no todo está perdido: en Sudáfrica 2010 ganaremos el mundial. Y el Cádiz la liga de campeones. Si cuando me pongo optimista...

El 24 de junio, invité a unos amigos de aquí a tomar unas tapas. Me regalaron una camiseta de la selección Oranje. Al día siguiente les eliminaron. Digo yo que podrían haberme regalado una de Francia, ¿no? La verdad, fue todo un detalle y les tengo mucho "schatje". Les echaré de menos.

Han sido tres meses estupendos, no sólo de trabajo, sino también divertidos y, a veces, entrañables. Los holandeses de Limburg son una gente muy afable, y todos se han portado estupendamente. Por ello he hecho caso del lema del mundial, "a time to make friends". Desde aquí os animo a que, los que no lo hayáis hecho, salgáis a conocer gentes y costumbres de esos mundos de Dios.

El próximo lunes vuelvo a Madrid. Éste es mi último mensaje de las crónicas. Perdonad si me ha salido un poco triste, pero echaré de menos este país, cuando vea una camiseta naranja, cuando me pongan por delante un plato de croquetas pescanova, cuando a España la eliminen de nuevo en octavos, cuando alguien estornude y suene a "schatje", cuando alguien me invite a un café sin planificarlo y, por supuesto, cuando vea un tulipán...

Un abrazo y a cuidarse!

viernes 23 de junio de 2006

Me gusta el fútbol

Hola a todos,

La semana pasada no pude escribir crónicas porque anduve un poco liado. Aunque esta semana estoy en las mismas, los acontecimientos recientes no pueden hacerse esperar y exigen unas crónicas inmediatas, así que a ello voy.

El fin de semana pasado estuve de viaje relámpago en Madrid, para una boda. Al volver el lunes por la mañana, recogí el coche en el parking de Schiphol y me dirigí a toda pastilla a Stuttgart, ¡a ver el partido de la selección contra Túnez! La historia de cómo conseguí la preciada entrada es larga, así que voy al grano. Acudir al partido me suponía 600 km en coche desde Amsterdam a Stuttgart, salir del estadio al terminar, y volver 400 y pico km hasta Maastricht. Fue un poco paliza, sobre todo porque llegué hacia las 5 de la mañana, pero la experiencia mereció la pena.

Todo fue dejar el coche en el aparcamiento, y cruzarme con Manolo el del bombo, el auténtico, camino del estadio. La gente le paraba para hacerse fotos, no le dejaba avanzar. El pobre tenía una cara de "aguanta, Manolo, aguanta... que ya queda menos pa la jubilación..." que daba pena. Unos metros más adelante, ya cerca del estadio, oigo a alguien que grita: "¡Emilio Butragueño! ¡Don Emilio Butragueño!", mientras una multitud se iba aglutinando cámara en mano hacia un arriesgado Emilio Butragueño que estaba apostado junto a una entrada al estadio, congeniando con la afición y con unas cámaras de TV apagadas al lado. Todo un señor, aguantando el tipo. Una lástima que sea del Madrid.

Pero lo mejor fue ver todos los tópicos de España concentrados en un carnaval de personajes y disfraces alrededor y dentro del estadio. De una furgoneta bajo el lema de "Cantabria con la Selección" se bajaba un grupo de octogenarios vestidos de traje de luces como si de San Isidro se tratara. Era como ver a la cuadrilla del bombero-torero, pero la original, la fundada en 1928, ya algo creciditos. Y muchos más grupos vestidos de flamenca, de todos los personajes de una corrida, y de cualquier cosa roja y gualda con equilibrio suficiente para aguantar en la cabeza durante 90 minutos.

Tenían acotados los alrededores del estadio en un recinto con bares y bebidas, donde se citaban las múltiples charangas y grupos de coros y danzas regionales. Había representación de todas y cada una de las regiones españolas. Catalanes con la camiseta del Barça pero animando a España (estos son los que se tomaron vacaciones el día del Estatut). Valencianos un poco cocidos armando bulla a falta de tracas, etc. Un grupo de Benicarló rodeaba a dos 'chinojaponeses' que coreaban canciones de Manolo Escobar y Paquito el chocolatero, entre otras delicatesen musicales por el estilo. Más adelante, un grupo de no sé dónde coreaba el desagradable grito de batalla que ha elegido la afición española para este mundial: "¡A por ellos, oooé..!", mientras se cruza con ellos un personaje bajito y panzón con la bufanda del Cádiz alrededor del cuello, tras lo cual el grito se transforma en el consabido "¡Ese Cádiz, oé!". Cuando ya están todos relajados, después de tan deliciosos momentos corales, se cruzan un par de alemanas de buen ver camino de la grada, y el de la bufanda vuelve a la carga con un "¡A por ellas, oooé!". Pura poesía.

Intentando alejarme de la pasión desatada, me acerco a tomar una cerveza y un bradwurst y me coloco cerca de la valla del recinto. En esto se acerca un tío grande con cuatro vasos de cervezas de a litro entre sus manos, camino de la valla, y las deja en el suelo a mi lado. Como sólo vendían bebidas dentro del recinto, había entrado a por ellas y ahora buscaba su entrada para que le dejaran salir (sí, sí, pedían entrada tanto para entrar como para salir. No sé por qué las llaman 'entradas', deberían llamarlas entrada/salida ---bueno esto es un chiste informático así que corred un tupido velo). Al ver al tío de las cervezas, me acerco a intentar ayudarle y me dice con un acento vasco de la hos...: "Nada, nada, hombre. Si ya puedo yo con ellas...". Vasco tenía que ser, para que le quepa tanta cerveza entre las manos. Al agacharse se le cae un billete de 20 euros del bolsillo y le aviso de ello. Al ver que yo era un tío honrao, me da las gracias y me dice sonriendo "bueno, bueno,.. si se cae es porque sobra!" Más que vasco, de Bilbao diría yo. Tras ponerse la entrada entre los dientes, intenta levantar de nuevo las cervezas y tira dos de ellas. No tardó ni 1 minuto en aparecer un chaval de la organización del mundial con un contenedor a la espalda a recoger los vasos y limpiar el suelo :-O

En el partido estuve rodeado de andaluces de Jaén (aceituneros altivos ;), otro del Atleti que no hacía más que meterse con la familia de Torres (acompaño en el sentimiento a la familia atlética teniendo un delantero así), y un asturiano que sólo soltó dos palabras en todo el partido: "sí que era claru", tras inquirirle por un supuesto penalti a favor de España, y "me cagüen..." cuando Luis Aragonés sustituyó al 'guaje' Villa. Bueno, eso y dos cigarros que se fumó, que afortunadamente no eran 'cigarros de la risa'.

La vuelta fue un poco más espesa, sobre todo por el atasco y las horas que eran. Parado en el coche en la cola de salida del aparcamiento, se para junto a la ventanilla una chica que, al ver la matrícula de mi coche, me pregunta: "¿H
as venido desde Madrid pa ver el partido?" Y le respondo que sí, pero que no a propósito para el partido, sino que estoy trabajando en Holanda. "Pero, vienes de Madrid, ¿no?" Le repito que sí, pero que vine hace tiempo, que ahora estoy en Holanda... "Pero, la matrícula es de Madrid, ¿no vienes de Madrid?". Todo oídos... :(

Tras salir del atasco, cogí la autopista y de vuelta a casa. No sabéis lo que acojona que a la 1:00 de la mañana, yendo a 120 por la autopista, te adelante un coche a más de 200, como si tú fueras en triciclo. Y digo un coche porque supongo que eso era. No me dio tiempo ni a fijarme en la marca. Como diría Asterix, ¡están locos estos alemanes!

Un saludo y hasta la próxima.

viernes 9 de junio de 2006

Los preliminares del mundial

Hola a todos,

La semana pasada prometí contaros las peripecias ocurridas en Alemania con mi familia 'internacional'. Vamos a ello. Antes de nada, comenzaré con un tema recurrente: el de la basura. Si ya en Maastricht tenía delito lo de la recogida semanal en bolsas especiales, lo de Attendorn en Alemania es de juzgado de guardia. Además de tener que pagar cada vecino el alquiler de sus propios contenedores de basura (uno orgánico, uno de papel, uno de latas/brik y otro de cosas no reciclables), éstos son individuales, y el camión de la basura dispone de una camarita por la que el conductor va comprobando si los contenedores al volcarse realmente contienen lo que deben. Y si no, multa al canto.Vamos, que si el pollo ve algo metálico que brilla en el contenedor de papel, ¡multa que te crió!. Así que ni se os ocurra tirar los restos de chorizo con el cordel y la chapa juntos (menos mal que estos alemanes sólo comen cosas acabadas en "wurst" que no llevan ni cordel ni chapa). Y las putenkroketen sobrantes no tiradlas en el orgánico, sino en el de "no reciclables", que creo yo que van ahí. Al menos a mí me costó reciclarlas :(

Otro detalle por el que nos diferenciamos los hispánicos de los germánicos se puede apreciar en la ventanilla de los bancos (Esto es anécdota de mi primo, no mía, pero me cede los derechos :-P). Resulta que cuando hacía ingresos en efectivo, el cajero le ponía siempre mala cara después de contar los billetes. Y además los contaba dos veces. Él creía que el cajero desconfiaba de él, y por eso tanta cuenta y tan mala cara. Algún tiempo más tarde se dió cuenta de que lo que el cajero realmente hacía en el primer conteo de billetes era...¡ordenarlos! Sí, sí... todos con la cara vista del euro para adelante, y orientados de izquierda a derecha. Y luego los contaba. Pues resulta que esto tiene que hacerlo el imponente, que si no los cajeros se mosquean.

Y, ¿qué os cuento del hijo de mi primo, ese pequeño teutón con sangre gaditano-siciliana? Me preguntaba un compañero francés qué cómo puede ser posible que de un español y de una italiana salga un alemán. La respuesta es sencilla: todo es posible con un gaditano y una siciliana de por medio :-|
Manuel (que así se llama mi primo segundo) entiende los tres idiomas, pero sólo se expresa en alemán. No le gusta el fútbol (para desgracia de su padre, que se queja amargamente de que a sus cuñados tampoco y así pierde la oportunidad de jugosas discusiones mundialistas: el codazo de Tassotti a Luis Enrique, la pifia de Julio Salinas, etc.). Hice todo lo posible por reorientar a Manuel por el buen camino futbolero y, aprovechando que ahora todo lo que ve en la tele tiene que ver con el Mundial de Alemania, me puse a jugar con él con una pelota de nivea. Tras unos minutos jugando con él en su cuarto, de repente coge la pelota con las manos y dice "pause, pause" y se sienta en una silla. Tras descansar un rato, de nuevo se incorpora al juego con energías renovadas. No sé cuánto tiempo pudo pasar antes de que el niño se sentara, pero para mi que tuvieron que ser 45 minutos, porque estos alemanes son así de rigurosos... El resultado del partido lo podéis adivinar: en cuartos me tuve que volver a casa :(

Un abrazo,

Juanma.

viernes 2 de junio de 2006

¡Aquí también se trabaja, leche!

Antes de nada, agradeceros los numerosos mensajes de interés porque siga escribiendo estas crónicas. Al principio pensé en mandar sólo un par de ellas, pero como parece que os gustan (al menos en parte, que alguna crítica he recibido también ;) al final me animé, me animé y aquí las tenéis.

Como en muchos mensajes recibidos se lee entre líneas que parece que me lo estoy pasando pipa y que aquí no se trabaja, me resarciré contando historias relativas a la mascota de la Expo 92.


Antes de nada, hay que darse cuenta de que eso de que los europeos trabajan más que los españoles es un mito. Eso sí, se organizan mejor. Aquí todo quisqui se larga las entre 16:00 y 17:00. Pero el tiempo que están trabajando, están trabajando de verdad. Aquí lo primero que se cae de la agenda cuando el tiempo no te cunde son los cafés. ¿Qué pensáis de un compañero/compañera que siempre dice que no a ese puñado de propuestas de café que suele haber en la oficina española típica a lo largo del día? "¡Qué tío/tía más raro/rara! Será que no quiere estar integrado/integrada..." (Bueno, abandono ya lo de la diferencia de género porque parezco Cándido Méndez) ¡Qué desagradable/desagradabla! (Lo siento, no me he podido resistir... ;)

Los españoles, como bien integrados que estamos con las costumbres de la zona, tampoco nos apuntamos a continuos cafés, pero además nos quedamos trabajando 'a la holandesa' y hasta que nos echa el vigilante. ¡Y eso que llegamos antes de las 9:00 y comemos en 1/2 hora como todos! La chica holandesa del despacho de enfrente nos dice que trabajamos mucho. ¡No te fastidia!

Para que os hagais una idea del tipo de enmarronamiento que cunde en esta cultura os traduzco el mensaje que envió hace poco la secretaria del director del departamento donde estoy haciendo mi labor:

"[El director] me ha pedido que planifique lunch-meetings semanales para estimular la comunicación entre los estudiantes de doctorado y sus supervisores. Estos tendrán lugar los lunes de 12.15h a 13.15h en la sala tal. Si deseas recoger la comida en la cafetería, dispones desde las 12:00 a las 12:15 para hacerlo. Por supuesto los otros colegas colaborando en el departamento están también invitados"


Eso de 'colegas' va por nosotros :-|
Vamos, que los lunes a la hora de la comida también se trabaja.
¡Y menuda organización la de la colega! ¿Alguien ha visto en España algo planificado a las y cuarto? Si en mi tierra decimos: "bueno, quedamos entre 12 y 12 y media". Y luego la gente se presenta a la una.

Otra colega me ha explicado un nuevo significado para la palabra 'marrón'. Resulta que estos lunch-meetings de trabajo suelen hacerse portando la comida en esas típicas bolsas marrones (brown bag) de papel de estraza. Sí, esas donde los americanos de las películas transportan las bebidas de la licorería a casa para poder bebérselas entre medias. Pues aquí las usan de otra manera. Digamos que para un holandés 'pillar un marrón' es menos divertido que para un yankee ;)

Bueno, dejo para otro día las historias de mi visita a Alemania la semana pasada, que esta semana he tenido mucho trabajo y ya no tengo cafés que suprimir ;)

Saludos!

miércoles 24 de mayo de 2006

El carpintero brillante

Hola de nuevo,

Como ya han sido bastantes las vicisitudes gastronómicas y costumbristas al estilo holandés que me han acontencido en este anaranjado país, y el aparato digestivo se resiente, me dispuse a acudir, junto a otros colegas expatriados (cada vez hay más por el mundo), a un merendero típico español, sito en la antigua ciudad de Utrecht, y conocido por "Club Deportivo El Brillante", que por el aspecto debió inaugurarse antes que la ciudad. Al menos Felipe II tuvo que pasarse a tomar unas cañas después de cargarse a Guillermo de Oranje. Fue como entrar en la España profunda del seiscientos: las mesas de formica marrón, el futbolín raído, la señora Carmen en los fogones, el camarero con acento de la sierra malagueña,... Sólo eché en falta la vajilla duralex, el poster
de Marisol y el anuncio del bombero-torero. Pero la comida estuvo muy bien, que conste. Ya echaba en falta una buena tortilla de patatas y unos calamares. Y los precios también muy bien, pues eran de antes del euro :)

Pero para 'Brillante' el carpintero holandés que vino el otro día a instalarme la puerta del armario. La dueña del piso me preguntó si podía quedar con Lucas (el carpintero) con tal motivo. Uno se espera que llegue el típico ñapas, con el mono azul lleno de grasa, la barba de tres días, el bigote pancho villa, y hablando en español y malamente (vamos, como lo hablo yo tras pasar en Cádiz más de dos días seguidos ;). Pues nada de eso. Lucas habla inglés mejor que yo, va vestido y peinado que parece recién salido de un anuncio de Hugo Boss, y para colmo cuando le cuento que estoy aquí en una ' research fellowship', en vez de preguntarme que eso qué es (dat wat is) va y me pregunta que en qué universidad y qué área de conocimiento. Le digo que en computer science, y me responde muy convencido: "oh, ICT, information and communication technologies. Interesting...". Imaginaos a Benito o Manolo el carpintero hablando inglés o traduciendo un acrónimo. Me consuela pensar que Lucas 'el brillante' debe de ser uno de esos egresados de las numerosas universidades holandesas, que se han dado cuenta de que la mayoría de los carpinteros ganan más que la mayoría de los ingenieros :(

Sección
vordert met de taal:

En la entrega anterior os conté que "cariño" se dice "schatje" y se pronuncia "sjatche". Digo yo que podían poner la j y la ch cada una en su sitio y acabádamos antes, pero no... He indagado sobre el tema y resulta que la terminación "-je" (pronunciada "che") es como nuesto "-ito/-ita", por lo que sjatche realmente significa "cariñito". Todo lo que acaba en "che" es de por sí cariñoso, así que no os extrañéis cuando un holandés se sonría al oiros decir "qué pedazo de coche", " te voy a dar una leche" o "mido metro noventa y me llamo merche".

Otra cosa que se aprende pronto porque te lo recuerdan constantemente con luminosos por todas las carreteras: u rydt te snel. No significa "bienvenido" ni "vuelva pronto...", sino "vd. conduce demasiado deprisa". Deprisa quiere decir ir a 85 km/h cuando el límite está en 80 (:-O

Este fin de semana hacen puente desde el jueves, así que me iré unos días a Dortmund a visitar a un primo. Lo de Dortmund no tiene nada que ver con esa jornada dedicada a pedir dinero contra el hambre con una hucha amarilla. Me refiero a la ciudad alemana, que está a unos 200 km de aquí. Mi primo es gaditano de pura cepa, está casado con una siciliana, tienen un hijo alemán (y otro en camino), y viven en Dortmund, así que la cosa promete... Con deciros que una vez que les ví en Cádiz, el chaval le pedía al padre que apagara la luz con un claro "auslöschen la lú" (mezcla del alemán "das Licht auslöschen" con el gaditano "apaga la lú")

Saludos!